24 nov 2010

Navegando el bajo Volta

Siguiendo una ruta que no tenía planeada al principio me ha llevado hacia el sur-este del país, casi frontera con Togo. Y el recorrido desde Kumasi ha sido de lo más lamentable que me pudiera ocurrir. Tras informarme bien y luego preguntar reiteradamente y volver a preguntar poco antes de salir para asegurar la respuesta -en este país hay que hacerlo continuamente y a varias personas diferentes para conseguir tener una respuesta segura-, cogí el bus nocturno que iba hacia la frontera (Aflao), ya que mi intención era bajarme en Ada Kasseh, que se encuentra varias horas antes.
Habia leido que viajar por la noche es una temeridad pues la mayoría de los accidentes de tráfico ocurren a esas horas. Pero al ser una guagua grande, aire acondicionado, nueva... pensé que no estaría dentro de las estadísticas. Y no lo estuvo. Pero cuando llegué par de horas antes de la salida a la estación pude comprobar que ni era nueva, ni con aire acondicionado, ni saldría a su hora. Era una chatarra que suplía a aquellas tan bonitas que hacen esta ruta, menos los domingos, que fue cuando yo viajé. Una carretera llena de agujeros, parte asfaltadas, otras en reparación, otros tramos llenísimos de bandas sonoras para reducir la velocidad, situadas cada 25m o 50m!!, que hacía saltar esa puta guagua de rígidos amortiguadores, los sillones duros, chicos, una mujer gorda junto al mío, el calor, las ganas de dormir... (y encima el lugar que les dije, no recuerdo si miles de veces, a mogollón de gente, al que quería llegar no fue entendido por nadie!!).
Yo quería ir a Ada Foah, mi siguiente destino, pero debía parar en Ada Kasseh, un pueblo que hace de cruce, donde luego tendría que coger otro minibus. Hasta ahí y según el mapa de carretera todo correcto, y todos parecían entender. Tras explicar todo eso claramente, éstos descerebrados me indicaron que bajara en, según su pronunciación, "Akaché". (...Adakaché?) suponía que así se pronunciaba.
Así se lo comuniqué al chofer en el momento de poner mi mochila en el maletero para que me avisara al llegar, ya que lo haríamos, supuestamente, a las 5 o 6 de la mañana. Cuando llegamos al lugar eran algo más de las 4. Joder, por una vez llegan puntuales. Demasiado pronto. Por lo tanto, debería hacer par de horas hasta que amaneciera para llegar al hostal donde me quería alojar, cerca del río y la playa, por lo que opté por tumbarme en un puesto de madera de venta de algo (?), pues estaba vacía, como es lógico, poner mis mochilas a mi lado y taparme con una manta que había cogido del avión de Air Marroc que me trajo hasta Ghana. Mientras, pensaba que estaba solo en la noche, y tirado en algún punto de la carretera principal (!!). La suerte, o lo normal, es que no me pasara nada, me refiero a que nadie se me acercó sospechosamente, ni me sentí observado durante las 3 horas que estuve recostado, sin dormir, claro.
Al amanecer e intentar ir a Ada Foah (supuestamente estaba en el cruce y a pocos kilómetros del destino), me dicen que estoy en Akatsi, muy lejos, y debo volver atrás, hasta el cruce con Ada (Ada junction). No me lo podía creer. Con las de veces que pregunté... Lamentablemente se parecen en pronunciación ("Akaché") pero distantes 50Kms. Con la rabia contenida subí a un minibus que iba hacia Accra y bajarme en el cruce correspondiente.
Al final pude llegar hasta mi destino, pero a las 8:30 de la mañana. Destrozado, desanimado. Pero éstas son las cosas del viaje. Y sé que me encontaré muchas más.
Ada Foah se encuentra en la desembocadura del rio Volta. Es un poblado tradicional de pescadores de madera y adobe -algunas con ladrillos-. Una super-playa y una super-orilla de fina arena del río han servido para asentar una serie de Resort de cabañas de madera y techos de rafia, sobre la arena de ambos rodeados de finísimos cocoteros y otras palmeras. Hermosísimas escenas producidas por las coloridas barcas de pescadores navegando o ancladas en la orilla del poblado y verdísima vegetación al otro lado del río. Al igual que pasear por los poblados de pescadores de la zona y observarlos en sus día a día.
Me quedé en la casa de una familia que alquilan varias habitaciones. Tiene un patio exterior con mesas y sillas donde acude la gente del lugar a comer al mejor precio del pueblo. Es baratísimo. 7cd por una habitación con cama doble, aunque el colchón de goma espuma estaba completamente deformado. La ducha y baño comunal lo usamos todos.
La tranquilidad que produce el entorno del río se contrapone con el enorme calor que hace. Desde las 9h hasta las 16h es insoportable. Como en todo el país.
Di un paseo en canoa hasta el poblado de la orilla de enfrente para observar como destilan el ron de palma esta gente. Y lo probé. Pero compa, como el Arehucas... pocos hay por ahí.
Antes que yo llegara un grupo de turista había llegado y contrataron un baile tradicional con Zambetos o enormes conos de rafia que danzan dando muchas vueltas a sí mismo.
Muy cerca se puede visitar la aldea pesquera de Pampran y unas islas habitadas por otras comunidades.

21 nov 2010

Kumasi, tierra Ashanti

El siguiente paso ha sido subir hasta la histórica ciudad de Kumasi, la segunda más poblada, capital de la region Ashanti y durante tres siglos la capital real del estado ashanti. Fundada a finales del siglo XVII por Nana Osei Tutu, el primer asanthene (rey asante), y que durante el siglo XVIII floreció al ser el principal punto de paso de la mayor ruta de las caravanas saharianas de oro -mercadeando incluso con algunos comerciantes portugueses en Elmina durante el s.XV- y del comercio de esclavos del s.XVII que abastecía los puestos comerciales europeos instalados en la costa. .
Estaban situado junto al lago Bosutwe y organizados en decenas de pequeños estados con distritos interiores -donde los comerciantes europeos aún no se habían aventurado-, compitiendo entre ellos por el control de las minas de oro y el tráfico de esclavos.
Con el tiempo, fue también epicentro de hostilidades contra los colonos británicos, quienes al final se apoderaron de toda esta zona tras varias guerras sucesivas, arrasando completamente la ciudad en 1873, y ocupándola definitivamente en 1896. Nada se conserva de esa época.
Kumasi era una ciudad de edificaciones tradicionales construidas con paredes de adobe pintadas a dos colores: ocre en un ancho friso y blanco en la parte superior, con techo de rafia de palma.
Sus huellas arquitectónicas colonial queda reducida a un fuerte, que es el edificio más antiguo de la ciudad, a la vieja estación de trenes, ahora en desuso que sirve para un pequeño y sucio mercado, algunos vetustos edificios que contrasta con las nuevas edificaciones comerciales y su extremadamente activo centro de comercio de toda esta zona, y corazón de la ciudad: el Mercado Kejetia (o Central Market), con más de 12ha, el mayor mercado al aire libre que he visto en mi vida.
Sus puestos son pequeñas casitas de maderas con techos de láminas onduladas metálicas ordenadas por profesiones y con todo tipo de artículos que se pueda intentar vender: carnes, pescado ahumado o fresco, verduras, especias, bebidas, comida preparada allí mismo, bolsos, zapatos, cuero, ropa de todo tipo, tejidos tradicionales (kente y Adinkra), collares, cd's y cintas, radios, sastres, hechiceros..., distribuidos entre una infinidad de desordenados pasillos donde cantidad de pequeños puestos apretados entre sí acogen a una multitud desenfrenada de gente haciendo sus necesarias compras. Entre todos destaca el de los fetiches, siguiendo la antigua vía de tren direccion E, donde cabezas de primates, ranas, cuernos de diferentes rumiantes, pieles de cocodrilos, de serpientes, de cebras, de cervatillos, caparazones de tortugas... todas disecadas que sirven para cualquier rito, culto o medicina animista, pues mucha de esta gente es muy supersticiosa -sobre todo con las cámaras fotográficas-.
Un poco mas allá se encuentra el Centro Cultural Nacional, el lugar perfecto para relajarse de tanto alboroto callejero, en un parque grande con altos árboles y buenas sombras, algo que falta en muchos lugares de este país. En su interior destaca el Museo Prempeh II Jubilee, una edificación que reproduce la casa tradicional ashante, museo de la historia y realeza Ashanti, en la que destacan algunos artículos reales hechos a mano en oro, y recuerdos de las guerras acontecidas durante el Reino Ashanti, entre ellos el Sika 'dwa o "Taburete de Oro(el asiento del rey, que representa a la monarquía), el "Pan de bronce de la Independencia", que causó la guerra de 1697-1699 entre los ashantis y sus señores Denkyira, la vestimenta real, joyería, mobiliario de la época utilizados por Osei Tutu , rey de los ashantis, y una destacada colección de fotografías históricas.
También hay un modelo de poblado ashante, granjas de Cacao, fábrica de ron de palma, un Centro de Trabajo Artesanal de madera y pinturas, alfarería, fábrica de tejido de Kente y Adinkra, y una pequeña biblioteca y librería. A veces suele realizarse algunas que otras actuaciones de música o baile tradicional.
Otra visita que no quise dejar pasar fue el Fuerte Kumasi, construido por los ashantis en 1896 tras el incendio de 1873 realizado por los colonos británicos, y centro de uno de los episodios más trascendentales de la llamada guerra de Yaa Asantewaa, en 1900 -cuando los asantes sitiaron la fortaleza con un regimiento británico en el interior durante varias semanas-, donde se exhiben los diferentes armamentos utilizados en las campañas de guerra en África Occidental, en la 2ª guerra mundial en el Este de Africa y Asia, o en la guerra anglo-ashanti.
Igualmente visité, el Palacio Museo Manhya, construido por los británicos. Detrás se encuentra el Palacio de Otumfuo Nana Osei Tutu II, actual asantehene descendiente directo de Osei Tutu, fundador del Imperio ashanti, lugar donde recibe el homenaje de sus súbditos durante el Adae -una ceremonia tradicional que efectúan cada seis domingos- y es la "gran ocasión" donde todos se emperifollan con sus mejores galas.
Pero lo que más interés me causaba de esta zona era llegar al sagrado Lago Bosuntwe, a 35km de la ciudad, el lago natural mas largo de Ghana, que es un cráter de 8km de diámetro y 86m de profundidad, producido supuestamente por un meteorito que impactó hace millones de años. Los montes, de frondoso verdor de hasta 400m sobre el nivel del mar, que lo rodean lo han ido rellenando de agua hasta su actual situación. Las canoas tradicionales planas de madera (padua) surcan de poblado en poblado, o simplemente utilizadas para hacer la pesca cerca de su orilla, deben ser impulsadas con trozos de madera, objetos planos u otros elementos de no perturben la tranquilidad de sus aguas pues los espíritus se enfadarían. Incluso reman con las manos. Que contradicción, parece que los fines de semanas motos de agua de algunos hijos de políticos y comerciantes poderosos navegan sin pudor alguno.
Hay una piedra sagrada en el poblado Abrodwun, muy cerca de allí, que se puede visitar, caminando a través del poblado Adwafo, y se llega en unos 30min.
La Piedra Abrodwum es el centro espiritual del lago sagrado y el rey ashantehene (Osei Tutu II) a veces viene para realizar algunos sacrificios ceremoniales de animales, como alguna vaca cuando, por ejemplo, se intuye un presagio al suceder una mala pesca, pues se cree que algún mal se ha hecho. O porque el sacerdote espiritual se lo ha aconsejado por cualquier otra causa.
Como en todos los poblados de los alrededores también hay varadas las tradicionales canoas planas de madera, redes de pesca, peces secándose al sol...
Cuando el jefe del poblado, que es bastante mayor, aparece, y si alguien está dispuesto a pagar una botella de Schnapp o Sodabi (bebida alcohólica sacada de la palma), éste comenzará un ritual de ofrenda (parte importante en las ceremonias ashantis). La visita a su "palacio", es el preludio.
Se trata de una edificación de ladrillo de adobe (mezcla de tierra y paja) con 5 o 6 habitaciones, todas sin puertas y sólo collares en la entrada. Cada habitación, que son muy pequeñas, tienen sólo tres muros, así que todas están abiertas al patio central.
Una vez todos juntos agradecen la presencia y preguntan el motivo de la visita. El jefe no habla inglés por lo que una persona hace de intermediario, normalmente su hijo. Tras pagar los 7cd para comprar la botella, u ofrecer una, se procede al acto: el jefe da una pequeña charla, luego desparrama un poco por el suelo en recuerdo de sus ancestros, continúa bebiendo un trago y lo escupe... por sus ancestros nuevamente. Cada visitante ha de hacer lo mismo. Tras beber la botella agradece la vista y suele pedir una nueva propina, que normalmente es exagerada (50cd, por ejemplo!), para ver la famosa piedra, pero discutiendo el precio se puede llegar a un "acuerdo". Tras descubrir la piedra sagrada en el exterior, empleando frases espirituales, escupiendo más Schnapps mientras el resto de la gente cantan y bailan, dejarán tocarla como punto final de la ceremonia.
Otros lugares importantes al que pude acceder trasladándome en minibus y taxis compartidos fueron los santuarios ashantis de Besease, Atia Kusia Kwame (en Edwenase) y Aduko Jachie que son vetustas casas ceremoniales al que dediqué varios días para visitarlos con tranquilidad, ya que aunque las distancias no son exageradas, tan solo el transporte, con el calor que está haciendo, se hace más pesado.
Para llegar hasta el templo de Besease me dirigí primeramente al poblado Ejisu. Esta edificación tradicional (Obosonfie), morada espiritual de un Obosom (nombre que se le dá a una de las deidades inferiores que median entre el sacerdote y el dios supremo Nyame), considerada una de las más importantes de la región, fue restaurada en 1998 y aún conserva su encanto del pasado. Cuentan que al final del s.XIX Yaa Asantewaa, reina madre de Ejisu, consultó allí a los espíritus antes de liderar el ataque contra los colonialistas británicos.
Aún está activa en uso: un sacerdote que fue llamado por el espíritu hace más de 30 años, vive junto a la puerta de al lado, lo cuida y es quien recibe las visitas. En mi caso, un muchacho con minusvalía me localizó nada mas bajarme del taxi y me condujo por el poblado hasta el templo (allí pidió una propina), una construcción rectangular de cuatro habitaciones con un patio central. El derecho de visita es 3cd. Una vez allí un niño que habla buen inglés, y ante el sacerdote, fue el guía en el interior (a la salida me pidió más dinero), explicándome cada parte del mismo y los artefactos que tienen expuestos como tambores sagrados de danza en la sala de música, en frente la sala de los cantantes, otra es la cocina donde realizarían las comidas ceremoniales para que participen los dioses, y la sala de fetiches o santuario que está cerrada y sólo accede el sacerdote y su acompañante (Nsumankwaafo). Una importante característica en el patio es el Nyame Dua o altar del dios del cielo, situado a la derecha de la entrada del santuario y es donde se realizan los sacrificios.
De vez en cuando los vecinos acuden a este sacerdote pidiendo consejo y ayuda sobre algún problema en concreto y éste realiza la ceremonia que cree conveniente utilizando animales vivos como gallinas, cabras o alguno más grande si el problema es muy grave.
Además de esta arquitectura tradicional, lo más interesante es la decoración de sus muros, que está realizada en alto relieve.
Uno de los mejores elaborados es el templo Atia Kusia Kwame, a pocos kilómetros de Ejisu, donde hay que cambiar de vehículo para tomar una carretera secundaria hasta Omwe y desde allí otro camino hacia la aldea de Edwenase, donde se encuentra este santuario, en la que aparece varias figuras, entre ellas un gran cocodrilo sobre dos figuras humanas en el muro junto a la entrada. Lástima que esa mañana que la visité el sacerdote se encontraba fuera del mismo y aunque los chiquillos del pueblo se movilizaron en su búsqueda no dieron con él.
De cualquier manera, pasé un buen rato con algunos de los vecinos que allí tenían su puesto de pescado ahumado, lleno de moscas a más no poder.
De vuelta hacia el cruce de Ejisu el siguiente templo sería el de Aduko Jachie, saliendo de la carretera principal que vuelve a Kumasi, con dirección a Tikrem y aunque parece que en el pueblo pocos lo conocen, o que yo no lo pronunciaba bien, hay que ser guiado por alguien porque es complicado encontrarlo entre tantas casas de adobe. Está situado al lado de la gran casa del jefe del pueblo. Una mujer cuida de él y mediante una "donación" ésta accede a abrir las puertas a los pocos turistas que hasta aquí llegan para observar el interior de este clásico Obosonfie en mal estado de conservación.
En Kumasi coincidí con varios funerales, que se desarrollan siempre los fines de semanas donde todos lucen sus trajes tradicionales blanco y negro o negro total. En estos casos los fallecidos eran personas mayores. Su hijo primogénito será obsequiado con regalos o dinero y durante la celebración musical lo cubren de billetes que dona el resto de su familia, bailando al ritmo de tambores y cánticos.

19 nov 2010

Comer en la calle

Los platos en Ghana, de los mejores en el Oeste de África, llegan a ser muy variados, picantes y están típicamente elaborados, como en gran parte de sus regiones, con el alimento básico que son la Casava y el Ñame, que lo mezclan con algunas salsas de estofados o de cacahuetes.
El Arroz, casi todo importado de Asia, y los fideos, son otros de los componentes en la alimentación.

Carnes de vaca, cordero, pollo, pollo guineano, rata de campo, murciélago, perro o gato, pescado (mayoritariamente ahumado), verduras y legumbres como los frijoles que mezclan con el arroz.
La comida en los restaurantes están muy elaboradas y con mejor presentación pero
resulta mucho más cara que comer en los puestos de la calle. Pero es allí, en la calle, donde se está más cerca de la gente, sus costumbres y sus opiniones. Desde los calderos llenos de comidas "aparcados" sobre las aceras (para llevar en bolsas de plástico, envuelto en papel de periódico o en tapers) hasta los puestos de madera con cortinas y un tablón que sirve de mesa con banquetas para sentarse (Chop Bar), todos suelen estar llenos de gente.
He preferido comer en los puestos de la calle porque son mucho más baratos y rápidos que los restaurantes.
Los platos a los que más me he acercado son de momento,
Casava, muy parecido al Ñame, que trituran con plátano verde (plantain) para hacer el Foufou, que es una masa algo pegajosa, que se come con la mano y que mezclan con pescado o carne de vaca y sopa picante de crema de cacahuetes,
Ñame, guisado y triturado al igual que la Casava,
Baire, ñame frito, asado o guisado,

Red-red, frijoles rojos con casava rayada y deshidratada (gari), plantain frito y salsa,
Agushie (puré de tomate y ajo), al que le mezclan huevo, pescado (tilapia) y mucho chili,
Jollof Rice, paella de arroz, algo grasienta, con muchas especies,
Banku con caldo de Okra, masa de maíz fermentada y yuca cocida que forma una suave pasta blanquecina consistente, servida con sopa, guisado o salsa de pimienta con el pescado,
Ground Nut, pasta de cacahuete especiada y jengibre servido con algo de aceite flotando para condimentar el pescado o algunas carnes,
Omo Tuo, bolas de arroz servidas con salsa de cacahuete (ground nut).
KenKey, masa de millo al vapor fermentado y servido usualmente con tomate triturado, chili y pescado,
Kontomre, vegetales de hojas verdes,
Ampesi, ñame, plátano o yuca hervido, o una mezcla de todos ellos servidos con guiso en salsa o con kontomire,
Plantain, plátano verde asado,

Kelewele, tacos de plantain frito servido con especies,
Palava Sauce (plantain hervido con salsa de coco y hojas de ñame),

Shito, salsa picante de chili,
Okra, pepinillo de forma piramidal, parecida a un pimiento alargado y denominada "espárrago del pobre",
Akpeteshie / Schnapp, bebida local de palma de alta graduación,
Pito, mijo o sorgo fermentado. Es la cerveza local. Se bebe en media calabaza seca servida tradicionalmente en el Norte del país,
Grasscutter, rata gigante de campo,
Bat, murciélago asado,
Caracoles del tamaño de un puño cocido con caldo picante.


Comer FUFÚ:
Comer Foufoú es todo un arte y tradición. Siempre usando la mano derecha, previamente lavada con agua y jabón, sobre un caldero que está situado sobre la mesa. Con los dedos pulgar, índice y corazón, a modo de tijeras, se corta la masa, y con el pulgar en oposición al índice se arrastra por la salsa y se lleva a la boca. No se mastica, sino que se traga. A mí no me parece una manera razonable de degustar los sabores, pero ellos lo hacen así.
El Fufú es un alimento en la dieta de Ghana y otras partes de África que se hace con una masa de
vegetales hervidos (Casava, Ñame o Plantain). Se introduce en el interior de un gran mortero de madera y se apalea contra el fondo con un bate de madera ancho de par de metros de largo hasta que se aplasta y llega a ser una masa pálida. Se le va añadiendo una poca de agua para que vaya tomando textura. Normalmente, dos personas como mínimo son necesarias para que rítmicamente se consiga el "punto" de mezcla. La bola se lleva luego a un plato y se combina con una sopa especiada o salsa a base de cacahuetes al que se añade carne o pescado. Es un primer plato que se suele comer en los Chop Bar.
Muchos paisanos que viven en casas rurales no pueden permitirse el lujo de comer en restaurantes, y otros por sus horarios de trabajo apenas tienen tiempo para cocinar. Durante el día comen en los puestos callejeros y al atardecer, a la salida de sus diarios quehaceres, tienden a acercarse a los mismos para llevar a casa el fufú con sopa de cachuetes, salsa del guiso, banku, ampesi o salsa de palava (plantain hervido con salsa de coco y hojas de ñame) u otros platos tradicionales, que suelen elegir por lo económico que resultan, que previamente son introducidos en bolsas de plástico o tapers para un mejor traslado.

17 nov 2010

Viviendo en un poblado sobre el lago

Me he quedado algunos días más en el Oasis B.R. para ver que tal se desarrollan las famosas fiestas que, según dicen, se montan aquí los fines de semanas. Pero sólo habían pseudos-Rastas "colgaeras y charlatanes", algunos vecinos y varios grupos de cooperantes que trabajan en Accra, que vienen a pasar el fin de semana y son quienes, casi siempre, abarrotan todo, llegando a ocupar los mejores lugares de playa. Por eso hay que hacer reservas con antelación en los sitios más conocidos.
Otras de mis visitas iba a ser el Parque Nacional Kakum que destaca por comprender un bosque o selva húmeda con gran diversidad en especies arbóreas, denso sotobosque y distintos niveles de vegetación: desde musgos, mohos y hongos hasta árboles que pueden superar los 30mt, aves y cantidad de animales salvajes. Con mucha suerte, desde muy cerca se puede llegar a observar elefantes bebiendo en los charcos. Pero algo que lo ha hecho muy turístico ha sido la instalación de varios tramos de puentes colgantes, a 30mt, con unas extraordinarias vistas "de pájaro" o "de mono" sobre la densa selva. Sin embargo, las tres veces que he intentado ir ha llovido o por la noche -los relámpagos sobre mi cabeza fueron monumentales mientras cenaba en un restaurante local, muy cerca del fuerte- o por las mañanas de otros días -preparándome para ir-, haciendo los senderos intransitables debido a tanta agua caída. No quería verme enfangado y sin poder disfrutar del entorno con tranquilidad. Lástima, pues ya he pasado demasiados días aquí y debo continuar mi viaje. Ya volveré a visitar otro parque (Mole) más al norte del país, dentro de unas semanas.
El siguiente paso ha sido llegar hasta un poblado flotante, dirección oeste, muy cerca de la frontera con Costa de Marfil llamado Nzulezo (Aka Nzulezo) que está situado sobre en el lago Amansuri, a 5km de Beyin, donde habita una comunidad de algo más de 400 habitantes. Es una sólida construcción de casas de madera sujetas por pilares, también de madera, anclados en el fondo. Un largo corredor central de unos 200mt acoge a cada lado una veintena de casas, varios bares, tienditas, dos escuelas y tres iglesias. Hay que solicitar permiso en el G.W.S. (Ghana Wildlife Society) quienes han desarrollado un proyecto para el sostenimiento y desarrollo de la laguna y la atracción ecoturística (10Cd cuesta la visita/7Cd para estudiantes). Y la mitad de esa suntuosa atracción es el recorrido en sí, en canoa, hasta el poblado (10C por el Tour), yendo todo el dinero a las 6 comunidades que habitan alrededor del lago: Baria (500 hab.), Nubba (600hab.), Tikoba (1000hab.), New Nzulezo (500hab.) y Mainyina (200hab.).
Si el salir de Beyin en canoa adentrándose por un estrecho pasaje que forma la exuberante jungla húmeda de matorrales de rafia de palma en el pantano, hasta que se introduce completamente en el lago es una gozada, la llegada a esta aislada y lejana aldea (una hora paleando) es aún más espectacular. Está considerada como "la Venecia de Ghana". La cantidad de casitas juntas de bambú y rafia cubriendo el tejado, el tránsito de la gente en sus canoas, los gritos de los chiquillos jugando en el agua, la absoluta tranquilidad del entorno y las luces del amanecer o atardecer, hace que el lugar sea absolutamente mágico. Cantidad de aves locales habitan en los bosques: Gansos enanos, Jacanas africanas, Garzas cangrejeras púrpuras, Kingfishers, coloridos comedores de abejas de hermosos colores... y que los amantes de los mismos podrían estar horas y horas flipando con los sonidos y las vistas.
Al arribaje nos llevaron a la "Casa de Visitas", una edificación abierta, sin pared, de madera y rafia en el techo sobre chapa ondulada ,y allí nos recibió el hijo del jefe del poblado. Por 7Cd o una botella de Schnapp (bebida alcohólica local) nos contaba la historia y leyenda del mismo.
Según pude entender, dice la tradición que sus ancestros emigraron hace varios siglos desde Walata, una localidad que pertenecía al antiguo Imperio de Ghana (actual Mali), que había caído en 1250 tras una sangrienta batalla tribal. Un grupo que pudo escapar siguiendo a un espíritu transformado en un enorme caracol los aconsejó y guió hasta este seguro lugar. Es por lo que tienen junto a sus casas una pequeña choza de bambú donde se encuentra una representación del mismo al que ofrendar muy en especiales ocasiones. Aunque son cristianos presbiterianos, han adaptado ritos animistas.
Al amanecer, todos parten a las plantaciones de cacao, casava, bananas... que se encuentra a 1km, en la otra orilla. Y llama la atención que muy pocos sean pescadores. Los más jóvenes se dirigen a la escuela. Sólo quedan en el poblado algunas mujeres, los mayores y los pequeños que van a las dos escuelas que ahí mismo se encuentran. No hay luz, ni agua corriente. Todo se coge directamente del lago. Un agua que es de color té, pues la cantidad de plancton que proviene de la jungla lo transforma de este color. Ellos beben este agua con toda tranquilidad, y yo, por el contrario, he preferido beber el agua en bolsitas plásticas, que aquí cuesta 0'10cd.
Las pequeñas cocinas se encuentran en el interior de las casas y están construidas de adobe en forma cilíndrica que permiten apoyar sobre ellas las cacerolas. Debajo ponen los trozos de leña. El calor, por lo tanto, queda mejor retenido y así se utiliza menos combustible.
Hay un generador de corriente que lo ponen de vez en cuando para enfriar las bebidas y los días de partido de fútbol, al que son muy aficionados. Y si quieren jugar a la pelota deben remar una hora hasta los terrenos secos de otro poblado a varios kilómetros, pues no hay explanada para ello.
Hay gente que se bota por el suelo del pasillo para descansar a la sombra durante el día, y muchos lo hacen durante las noches de mucho calor. Otros trabajan haciendo embarcaciones de madera que sacan directamente de un tronco de árbol.
La comida la he encargado a la familia que me ha acogido en su casa para huéspedes ya que también tienen un bar donde la gente acude para ver los partidos o jugar a las cartas y otros pasatiempos. Las mujeres pasan horas trabajándose las trenzas unas a otras.
Mi habitación se encuentra separada del pasillo principal por un pequeño corredor algo más al interior del lago. 10cd de una cama o 15cd la doble.
Todas las mañanas, a las 5 en punto, el sonido de silbatos avisa en general a todos, pero en sí a los pequeños que es hora de ir a la escuela, sumándose muchos a una fila que al trote ayuda a despertar y hacer deporte. Y en una hora todos se ponen en movimiento. Varias decenas de piraguas, casi al mismo tiempo, parten hacia sus correspondientes destinos, ya sea para ir al mercado o a trabajar.
Al atardecer se puede observar a los niños jugueteando en sus canoas, y algunos otros, aún con su traje de la escuela, haciendo la pesca en las calmadas y canelas aguas.

13 nov 2010

Recorriendo la Costa del Oro (...o de los esclavos)

Dos horas de bus -aire acondicionado y espacio suficiente para estar sentado "en condiciones"-, para llegar a medio día a la estación de STC en las afueras de Cape Coast. Lo lógico hubiera sido subir a un taxi compartido y desde allí hasta la ciudad, que son muy baratos, pero una pareja de americanos que también venían en la misma guagua me convencieron para tomar uno que se encontraba esperando en la parada. Al final nuestros destinos eran diferentes, ellos subieron a uno y yo tuve que coger otro. La cosa es que no son taxis auténticos sino vehículos de algunos particulares que se dedican a llevar a turistas despistados como nosotros.
De los 0'20cd que cuesta el trayecto compartido, pague 4cd. No es mucho pero me tocó los cojones. Lo podría considerar como un "buen almuerzo" en cualquier puesto callejero.
La estación del STC se encuentra en la carretera principal, y más tarde descubrí que por ahí mismo pasan los taxis compartidos y trotrós que vienen del oeste y entran al centro de la ciudad. Me he quedado en un hostal de cabañas (Oasis Beach Resort), 26C, duchas y baños exterior compartido, pero limpios. Justo delante de mi cabaña rompen constantemente las olas, que veo a través de la ventana. Estos días hay muy poca de fuerza de mar y las condiciones del viento no son las idóneas para la practica del surf. Varias decenas de kilómetros dirección oeste se encuentra una de las mejores del país (Busua Beach). Lo más excitante es la noche y el sonido que producen las olas al romper sobre la arena.
Durante varios días el tiempo ha estado completamente despejado, haciendo los paseos por la pequeña ciudad demasiado fatigoso. Su mercado es vibrante y el contínuo devenir de gente, coches, guaguas... lo hace también muy palpitante. Varias fortalezas protegían esta playa durante la época colonial, y allí, junto al resort se encuentra impasible el Castillo o Fortaleza Cape Coast que, sin duda, es imprescindible visitarlo. Se trata de una fortificación construida primeramente en madera en 1653 por la Compañía Sueca de África y llamado Carolusborg en memoria del Rey Carlos X de Suecia, y más tarde reconstruido en piedra. En 1663 fue capturado por los daneses, e integrado en la Costa de Oro Danesa. En 1664 el castillo fue conquistado por los británicos convirtiéndose en el centro de operaciones de la posterior incursión británica en el país. En 1844 se convirtió en la sede del gobierno colonial de la Costa de Oro Británica.Su historia está llena crueldad al igual que la Fortaleza de Elmina (St. George), a la que también accedí otro día. Hay docenas de castillos para explorar pero los más importantes son estos dos, frecuentemente visitados y mejor equipados para los turistas. El resto, o no se permite la entrada o están en mal estado.
Visitar el castillo puede convertirse fácilmente en un evento que podría durar toda una mañana, o tarde. El acceso guiado es casi a la totalidad del castillo durante una hora. No sólo tiene un gran museo, que abarca una gran parte de la historia de la diáspora africana, detalles genéricos del pueblo Ashanti y Akan (habitantes de los pueblos de Ghana) con toda la inquietante y terrible información volcada en los esclavos que pasaron por ahí -que ni yo imaginaba-, sino que también hay, desde las almenas, unas hermosísimas vistas de los alrededores del barrio cercano, hacia la playa y a los innumerables barcos de pesca varados en la orilla. Desde ahí, sus cañones y morteros pintados en negro siguen estando estratégicamente colocados sobre una plataforma de hormigón frente al mar y al edificio principal que consta de tres plantas. También pueden ser visitadas las mazmorras de los esclavos -hombres y mujeres-.
Cuando Portugal se apropió de la costa de Ceuta en 1415 pensando que podría así controlar todo el movimiento de las caravanas árabes cargadas de oro que viajaban a través del desierto del Sáhara, no podrían ni imaginar el cambio que iban a dar a la historia de la humanidad (lo de humanidad... poco!!). Tenían la intención de circunvalar África para poder llegar hasta los puntos de salida de éstas, y también, de paso, controlar el mercado de las especias. En 1471 llegaron a un pequeño poblado que llamarían Costa da el Mina de Ouro (actual Elmina), donde construyeron, con el permiso de los jefes locales a cambio de armas, tabaco, alcohol y otras muchas chorraditas, el primer fuerte de defensa (el Castillo de San Jorge de la Mina fundado en 1482 por Juan II de Portugal) y cuartel general de los militares y comerciantes portugueses en ese periodo de exploración y conquista hacia el sur de África, ya que es una costa de muy fácil atraque.
En vista de que Portugal comenzaba a vender oro en Europa, la envidia embriagó a muchos otros países. En 1530 alcanzó estas costas el primer barco británico y en 1542 otro francés. Mas tarde, en 1593, llegaron los holandeses, también los suecos, daneses y prusianos, construyéndose hasta 37 fuertes en los 500kms de costa ghanesa para defenderse de ellos mismos. Se establecieron principalmente para amontonar y luego distribuir oro, marfil y especias, y durante mucho tiempo la competencia entre todos ellos fue feroz.
Y así, Holanda comenzó atacando a Portugal para arrebatarle el dominio de la zona, y más adelante en un devenir de batallas, entre todos se iban quitando unos a otros las posesiones.
Las caravanas transaharianas llevaban principalmente sal, marfil, especias, oro y una serie de esclavos capturados en las diversas guerras intertribales locales al sur del Sahel, para ser vendidos como mano de obra casera en el norte de África o a veces servían para crueles sacrificios a los dioses locales. Igualmente, se comerciaba con Europa.
Los portugueses comenzaron a comprarlos en Benin para trabajar en Elmina. O para llevarlos, mas tarde, a sus plantaciones de Brasil y Cabo Verde. Ante la necesidad de más armas de fuego por parte de los jefecillos de las tribus, éstos comenzaron incluso a atacar a indefensos poblados para apoderarse de los jóvenes y ser vendidos o canjeados también. Se sumaron holandeses, británicos, franceses -para las Antillas-, italianos... y los españoles que aunque lo tenían prohibido por sus leyes también se unieron a tal denigrante comercio haciendo caso omiso. En consecuencia, el negocio del oro descendió enormemente por otro mucho más lucrativo: el Comercio de Esclavos, en el que estaba implicada casi toda Europa y que iba a hacerla prosperar de forma inimaginable y extraordinaria, a cambio de mermar o hacer desaparecer a familias en un continente que ni sabía, ni necesitaba esa calidad de vida demandada por los europeos, pues eran felices donde habitaban en contacto con la naturaleza misma. ¿Quien era, pues, mas salvaje?
Y de esta manera resumida, así comenzaría el negocio de los esclavos a gran escala. Se cree que entre 12 y 20 millones de esclavos se transportaron a las Américas (s.XVII al s.XIX). La duración del trayecto podía llegar hasta 5 semanas embutidos en las bodegas de los barcos de mercancías que se habían habilitado para meter a cientos de seres de forma antihumana y antihigiénicas sin apenas aire ni luz.
Cuando visité los dos fuertes mas importantes de la costa, Cape Coast y Elmina (se hacen en un Tour de una hora cada uno), entré en algunas de sus mazmorras donde los amontonaban en espera de los barcos que los iban a transportar, para sentir qué sensación me podría causar. Y daba auténtica grima. Fue agobiante en cuanto me encerraron en ella... sin apenas ventilación, una gran humedad y en la oscuridad, con tan sólo una franja de luz que se filtraba a través de unas rendijas cerca el techo.Y allí estarían muchos hasta 6 meses esperando!!, mal alimentados, ni bañados, ni tratados... Más de la mitad de los prisioneros morían o encerrados o durante el traslado.
Algunos africanos que también venían en el Tour se le saltaban las lágrimas al oír las explicaciónes que daba el guía cuando nos llevaba por todos los habitáculos de la fortaleza. Allí se encontraban depositadas algunas coronas que descendientes de esta gente habían traído. Incluso el presidente americano Barak Obama, dejó una en su visita hace ya varios meses.
¿Cómo era posible que se hiciera eso con los africanos?. Todo por el lucrativo comercio del azúcar y el algodón ya que el "Nuevo Mundo" demandaba cada vez más y más mano de obra.
Y las iglesias de la época que tanta influencia tenían en esas "almas cristianas", ni media palabra!!. De hecho, en el edificio principal había una capilla donde daban misa, mientras se vigilaban a los esclavos.
Nuestra actual prosperidad se la debemos a ellos. ¿Cómo no vamos a permitir que esta gente venga en busca de la misma prosperidad a nuestros países?
La historia se ha escrito y se ha contado según nos ha convenido.

9 nov 2010

Palpitante Accra

Tras cuatro frenéticos días en la capital, ya tengo el visado de la Republica de Togo, que será el siguiente país a visitar. Cuesta 35.000CFA, pero como no llevaba esa moneda, me pidieron 150 cedis (algo más de 100$!!), y en la frontera de Togo lo expiden por 10.000CFA (15$) con una semana de estancia y teniendo que ser extendido en la oficina de inmigración, en Lome. Pero tenía que tener asegurado la visa ya que mi intención es entrar por el norte del país donde el paso fronterizo puede ser reacio a tramitarlo.
La moneda de Ghana es el Cedi (GHC) (1€=1,92cd) dividido en 100 pesewas.
La embajada se encuentra en el barrio de Osu y es necesario presentar antes de las 11 de la mañana tres fotos, rellenar tres formularios, una fotocopia del pasaporte, una fotocopia del Certificado de Vacuna de la Fiebre Amarilla, y los CFA's correspondientes. Se recoge a medio día.
Con el paso de los días el moverme por esta enorme ciudad no ha sido complicado pero sí algo fatigoso ya que el agobiante calor, la mogolla de gente, el apabullante y ruidoso tráfico, la polvareda y el humo que flota en el aire, la basura tirada por las calles, las prisas y los gritos de la gente (...porque no hablan, gritan!) hace incrementar el estrés. Yo, que normalmente bebo muy poca agua, estoy en torno a algo más de los 2l. al día en esta ciudad, que por cierto, es el agua más barata que he ingerido nunca. Medio litro cuesta 5 pesewas (0,03€) y se vende en bolsitas de medio litro en cualquier lugar de la ciudad, almacenadas normalmente en pequeñas neveras plásticas. Es agua filtrada y de momento no me causa problemas de estómago. El único inconveniente es que al ser tan barata y fresca todo el mundo la consume de un tirón, y como no hay contenedores de basura casi todas van a parar al suelo. Es una lástima ver como están muchas calles llenas de esas bolsitas vacías.
El medio de transporte habitual son el trotró (en sus más variadas formas, tamaños y antigüedad, pues los hay verdaderamente destartalados), los minibuses y taxis compartidos, que cuestan entre 20 y 30 pesewas p/p., el recorrido corto. Me llama mucho la atención la forma en que los ayudantes de los conductores de trotrós avisan a gritos a través de la ventana, o con la puerta lateral abierta, y con todo el cuerpo fuera de los mismos sus destinos finales en las diferentes paradas a las que se van acercando. Según colocan el puño de la mano hacia arriba o hacia abajo indica una u otra rotonda, ya que se mueven principalmente entre ellas, que distan varios kilómetros entre unas y otras. Para trasladarme al otro lado de la ciudad he tenido que ir intercambiando de vehículo hasta llegar al lugar deseado. Es la única manera que he visto que no podría perderme en esta enorme y caótica ciudad.
El movimiento por Accra lo he efectuado con comodidad entre los "Circles" o rotondas: Lamptey Circle (para los barrios de Kaneshie, Abose o Kai), Nkrumah Circle (para Adabraka y Asylum), Danquah Circle (para Osu y Embajadas), y luego hacia las rotondas del sur, u otros barrios.
Los taxis compartidos son más rápidos y se viaja extremadamente "enlatado" (según la gordura de los pasajeros, y que son muchos) pues llegan a entrar hasta 5 o 6 más el conductor. Los precios de cada trayecto, al igual que los tro-trós, oscila entre 0,20 y 0,30 pesewas (0,15€), según el recorrido. Es divertido viajar de esta manera pues se interacciona mas con la gente que son bastante amables y educados.
Y como lujo, la guagua con aire acondicionado, para largos trayectos. Algo mas caras, pero más espacio para sentarse correctamente, más limpias y segura. Es otra historia.
Estos días he preferido comer en los puestos de la calle porque son mucho más baratos que los restaurantes, aunque en estos últimos se puede encontrar mucha más variedad. En todos los puestos se haya lo básico: la
Casava (Yuca) y el Ñame que son muy parecidos y son el alimento base de esta zona.
La Casava la trituran con un bate grande de madera dentro de un cuenco también de madera, durante un buen tiempo, al que suelen incorporar Plantain (Plátano Verde) para hacer el Foufoú (Fufú) que es parte cotidiana de la comida local, y luego agregan pescado o carne y una sopa picante, o de cacahuetes. Al Ñame triturado para hacer igualmente fufú se le llama Banku.
De las carnes que vi expuesta en los mercados ni hablaré, pues pensar qué me han puesto junto a la salsa que acompaña al arroz o al foufou me daría repelusssss. El pollo mayoritariamente viene de Brasil y otros países, congelado. Hay muy pocos pollos o gallinas en los mercados.
Los puestos callejeros son como en cualquier país tercermundista, sin control de riesgos infecciosos, ya que la carne, el pollo o el pescado puede estar metido dentro del estante el día entero o varios días, dándole la solajera de lleno, las moscas o la polvareda de la calle. Los vendedores se traen las comidas hechas desde casa y se sientan en la calle a venderla. Otros cocinan en el mismo lugar tanto frituras, barbacoa como sancochados. Normalmente me he sentado a comer donde más movimiento de gente suele haber, o comer arroz recién hecho (se ve el vapor que sale de entre el plástico que lo cubre) junto a cualquier cosa que se esté haciendo en ese momento al fuego, normalmente salsas.
Había leído algunos comentarios de lo peligrosa que llegó a ser en su momento Accra hace años, pero durante estos días de estancia no he visto ni sentido nada raro. Sí es cierto que ésta gente habla muy alto y que los conductores de trotrós se ensalzan a golpes en ocasiones ya que conducen como locos e intentan quitarse los clientes colándose por cualquier hueco. Pero entre los puestos de ventas también las mujeres se pelean muy airadamente. No son violentas pero sí llamativas, pues sus gritos atraen a muchos noveleros.
Muchos de los puestos son mesas o contenedores metálicos situados ilegalmente en cualquier lado de las aceras u otros espacios públicos. La policía realmente no hace nada pero cuentan que quieren limpiar las calles de éstos y en ocasiones los echan del lugar al igual que a algunos que vienen con sus coches y los plantan en mitad en cualquier esquina, abren el maletero y ofrecen todo tipo de articulos, especialmente teléfonos móviles. O a los vendedores ambulantes que se acercan a las ventanillas de los coches detenidos en los semáforos ofreciendo sus más variados productos. Lo cierto es que ésta es la única manera que tiene esta gente de buscarse la vida.
Lo más palpitante ha sido los dos mercados más importantes de la ciudad: Kaneshi y Makola. Éste último es caótico y desordenado por todos los lados durante toda la semana, excepto los domingos. Muchos grupos de vendedores ocupan las aceras exponiendo sus productos, a la vez que los comerciantes de las tiendas también lo hacen, quedando apenas espacio para caminar por ellas. Hay que tener cuidado con las canalizaciones de aguas pues en muchos lugares están destapadas, pudiendo caer al interior, o meter la pierna en cualquier agujero. Kaneshi por el contrario es más relajado y ordenado, con comidas en la planta baja, puestos familiares de todo tipo en la segunda y sastrería y ropas en la tercera.
Los centros comerciales son ruinosas edificaciones de varias plantas con cientos de puestos "encajonados" y muy apretados de todo tipo de mercancías .
También aproveché para colarme en el hotel La Palm Royal, visitarlo y de paso ver de cerca la mejor playa de la ciudad: Labadi beach. Se encuentra a 8kms y hay que coger varios tro-trós o taxis compartidos. Los domingos se llena de visitantes, y cantidad de gente se dedican a vender comida, bebidas y los más variados objetos despachables (hasta máquinas de coser, que transportan en la cabeza). Además hay algunos puestos para sentarse a beber y disfrutar del ambiente.
Un recinto que no quise dejar pasar fue el Museo, lleno de artefactos que se utilizaron durante el tiempo de la colonización y la esclavitud, donde millones de africanos fueron secuestrados por europeos y enviados a diferentes puntos del planeta. Sin olvidar que muchísimo antes a estos dantescos sucesos los árabes también lo hacían (lo contaré en otro artículo). También objetos ceremoniales y religiosos animistas, máscaras de los diferentes grupos étnicos que pueblan éste continente, imágenes de madera, utensilios de guerra o caza, pinturas, tejidos.... En definitiva, una excelente "colección cultural".
Mi próximo destino será Cape Coast, a tres horas de bus. Ya he comprado el ticket un día antes para asegurar un asiento, aunque tendré que levantarme a las 6 de la mañana para ir en taxi a la estación de STC (bus del gobierno), que son los más puntuales y se encuentra situada varios centenares de metros de la rotonda Lamptey, cerca de Kaneshi.

7 nov 2010

Akwaaba... desde Ghana!

Como es costumbre por estas fechas, comienza mi viaje por algún lugar de esos perdidos por ahí. Y esta vez he decidido que fuera algo más cerca de casa, en la otra orilla del Atlántico. Exáctamente el Oeste de Africa.
Éste es un viaje que, aunque no tocaba esta vez, tenía pensado realizar hace ya algunos años, y nuevamente contratiempos surgidos hace un par de meses (aún sigue en pié y que con algo más de suerte realizaré el próximo año... las Papúas), ha hecho que me decidiera por Togo, Benin, Burkina Faso, y Ghana (a última hora). Aunque en un principio iba a ser Togo, Benin y Costa de Marfil.
Tras un "largo" viaje, pues para conseguir un billete algo más barato de lo que se vende en las agencias, he tenido que volar hasta Madrid y luego a Casablanca para poder llegar a Accra, la capital de Ghana, que es donde en estos momentos me encuentro, pagando 880€, i/v. (y regresando por Burkina) que me parece una auténtica burrada para lo cerca que estoy de mis "Afortunadas".
La llegada al Aeropuerto Internacional Kotoka de Accra fue a las 6 de la mañana (había salido de casa a primera hora de la mañana, no había dormido la noche anterior ni durante el tiempo que duró el viaje). Tras pasar el control de pasaporte y sacar algo de dinero del cajero del Barklays que está junto a recogida de equipajes, decidí relajarme y tomarme un café en el hall mientras maquinaba cómo podría llegar hasta mi hotel de la manera más económica.
Salí al exterior para analizar el entorno, y al momento se me acercaron varios "busca-vidas" ofreciéndome..."taxi?". Como tienen comisión y, a parte, el precio del recorrido es casi tres veces superior, para que no me molestaran más les dije que no, que era un pasajero que estaba haciendo tiempo para tomar un vuelo más tarde, y así fui observando durante un rato cómo actúan los locales y que tipo de taxis usan para bajar a la ciudad, pero parecía ser que a casi todos los pasajeros los habían venido a recoger sus familiares...! Justo, en frente, hay una explanada de aparcamientos de pago con vehículos y muchos taxis parados.
Bien, conclusión: se puede tomar los taxis del parking del aeropuerto (3 veces más caros) o cruzar la calle, caminar unos metros hacia el exterior del mismo y parar cualquiera que pase por ahí o regrese de dejar algún pasajero, y tras discutir el precio (yo apoquiné 10cedis) pagar mucho menos de lo que piden estos espabilados para llegar al centro. En mi caso a la zona de Hansonic, donde me quedo en el hotel del mismo nombre, ya que tuve que reservar par de noches (25$), pues es uno de los varios requisitos obligatorios que exige la embajada de Ghana en Madrid al solicitar el visado (60€). Ni siquiera el taxista conocía la zona ni el hotel, aún estando situado en uno de los lugares más transitados de la capital. Al final, tras haber realizado varias paradas preguntando a los paisanos conseguimos encontrarlo. Que turbación!!
Nada mas llegar necesitaba descansar pero no había ninguna habitación disponible hasta las 12, por lo que tuve que hacer par de horas entre desayunar (incluido en el precio de la habitación) y teclear en uno de los dos lentiiiiiiiiiiiiiisimos ordenadores que hay en el pequeño hall de la entrada.
La habitación tiene ducha, es amplia y limpia. Nada que ver con la fachada del edificio y el polvoriento entorno, pero es uno de los más baratos y está bien situado para los desplazamientos por la ciudad. Tiene televisión, y cuando lo encendí emitían en uno de los tantos canales, "gran hermano" africano, que se caracteriza por lentas escenas, aburridos diálogos (inglés), música africana moderna de fondo y no hacían mas que menearse rítmicamente durante todo el tiempo. Me ayudó a coger rápidamente el sueño.
La tarde la dediqué a conocer los alrededores y el ambiente de esta enorme y caótica ciudad, y que mejor que el bullicioso mercado Kaneshi, a varios minutos en tro-tró, que es un peculiar modo de transporte: furgón-taxi-compartido de 9 plazas y que algunos circulan con hasta 14 pasajeros. O veinte minutos caminando y descubriendo el entorno, pero hacía demasiado calor. Es en estos lugares donde siempre me gusta calibrar los países, haciendo una primera toma de contacto, anticipándome a lo que me podré encontrar, como norma general, en cualquier lugar que visito por primera vez.
El mercado es colérico, apasionante, donde la "mogolla" de gente camina endiabladamente rápido tropezándose constantemente en busca de su camino. Cientos de embutidos puestos de ventas, tanto callejeros como en el interior del edificio, exponen sus incontables productos. Los olores no son muy fuertes a lo que estoy acostumbrado a sentir por otros lugares, pero el calor es sofocante. En pocos minutos mi camisa está chorreando. La gente no huele a sobacada. Al contario de lo que se podría pensar en un principio. Será la comida que comen y lo que beben?
Justo al lado se encuentra una estación de trotrós, taxis y viejos minibuses, que bien podría ser confundida por un gran mercadillo, situado en una gran explanada central de tierra rodeado de cantidad de puestitos de ventas y muchísimos vendedores ambulantes cargando en sus manos o sobre sus cabezas enormes cuencos llenos de todo tipo de mercancía: tapers de comida hecha, bebidas (incluido los saquitos de agua mineral de 500ml bastante fríos), galletas, radios, muñecos...
Akwaaba, es el saludo que todos me dicen cuando me ven. Es la cortesía que se tiene siempre ante un encuentro. Se nota que la gente es muy amable, tranquila y pacífica.
Accra es absolutamente palpitante como Delhi, Kolkata, o Dhaka, por poner un ejemplo de donde he estado últimamente, pero con diferencia, aquí las caras son más serias y a la vez son amables y educados. Lo que me ha alegrado enormemente es que nadie me sigue y persigue con las miradas. Esas miradas intimidantes y cansinas como las que recibía en Bangladesh el pasado viaje. Aquí soy feliz, a mi aire. Aunque no paso desapercibido, éste es un lugar al que los turistas no suelen acudir.
Ya de vuelta, en el exterior del bar del hotel donde hay varias mesas con sillas en la calle... caen unas cervecitas Flag para concluir el día. Por supuesto.