14 dic 2010

El País y su Gente (Ghana)

El nombre de Ghana fue tomado del antiguo y sofisticado imperio de Sudán que creció en el occidente de África entre los siglos IV y X a.C..
Se trata de un país bastante joven (tomó la independencia de los británicos en 1957) que guarda en sus territorios espectaculares bellezas naturales, a lo largo de sus costas y en las elevaciones del interior, con una población de alrededor de 25 millones de habitantes, de los cuales el 32% son cristianos, 30% musulmanes y 38% practicantes de cultos tradicionales africanos (animistas). Su arquitectura destaca por ser una rara mezcla de restos bien conservados de diversas edificaciones de la época colonial y núcleos africanos, en donde todavía conviven algunas poblaciones que preservan sus creencias tradicionales entre el cristianismo, el islam y algunas religiones animistas. En numerosos asentamientos tribales, a lo largo de todo el país, se practican las creencias religiosas ancestrales entre totems y tumbas sagradas.
Los pueblos artesanales son muy conocidos por su elaborada producción textil y prendas de variados colores y diseños (Kente), la vestimenta típica de los reyes de la región central que aún se continúa llevando para ocasiones especiales.
En casi todo el país no hay problema para entender a la gente en inglés, ya que es el idioma oficial del estado y enseñado en las escuelas desde 2002. Lo que anteriormente fueron dialectos ghanianos ahora están esponsorizados por el gobierno como: el Akuapen, Tiwi, Asante Twi, Ewe, Nzema, Mfante, Fanti, Ga... El Ga es también muy usado en áreas locales de Accra como James Town, La, Chorkor, Osu o Re.
Con la llegada del nuevo Cedi (de 10.000 Cedis se pasó a 1 Cedi) los precios han subido enormemente en casi todos los productos de primera necesidad. A menudo los precios se siguen escuchando en miles de Viejos Cedis, sobre todo en los mercados y poblados y hay que ser rápido a la hora de captarlo.
En mi opinión este es un país bastante seguro para viajar en el que no he encontrado problema alguno ni he estado en dificultades. A menudo aparecen improvisados guías, o gente que desinteresadamente casi me han llevado de la mano hasta el lugar que busco sin pedir nada a cambio. Caminar a oscuras por las calles de las ciudades me resulta bastante sencillo ya que siempre hay tiendas o mucha gente en las puertas de sus casas. Otras veces me han invitado a comer o a pasar a sus viviendas sin conocerles de nada.
Saliendo de la gran urbe y a tan solo media hora de transporte -o en bici- se puede llegar a visitar cantidad de comunidades, muchas de las cuales ni siquiera han visto a un blanco!. Coger un trotró y llegar, preguntar por el jefe del poblado para que conceda el permiso de visita (casi siempre envían a un muchacho para que haga de guía), y es hasta posible que en alguna casa se consiga alojamiento con algún familiar dispuesto a ello. O un profesor. O alguien del gobierno local. Coincidir con una boda o un entierro y ser invitado no es difícil, y es una gran suerte.

Hay una gran diferencia entre las guaguas (STC, MMB, VIP...) y los minibuses locales (trotrós): el tamaño.
Las STC son usualmente confortables, con aire acondicionado pero con asientos muy pequeños y que más o menos salen a la hora estipulada, aunque hay que pagar según el peso de la mochila -dan un justificante como en los aviones-, habrá que introducirla en sus amplios y limpios maleteros. Se pueden comprar los billetes del viaje un día antes y circulan día y noche.
La M.M.B. (Metro Mass), las naranjas, son grandes guaguas del gobierno, algo más baratas, están muy mal mantenidas, son sucias y no importa la cantidad de gente que puedan entrar siempre que a nadie le importe viajar de pie en los estrechísimos pasillos, y apretado. Se suelen romper muy a menudo a mitad de camino, o nada mas salir. Son calurosas, asientos no reclinables, muy pequeños y duros.
Los Trotrós rulan sólo durante el día y a cualquier hora pero sin horarios fijos. Hay que esperar a que se llene para que éste salga hacia su destino, que casi siempre está marcado en una tablilla sobre el salpicadero. El conductor y el acompañante son los encargados del negocio. El segundo se encarga de gritar por la ventanilla el destino. Bastan dos golpes en la chapa para que el chófer detenga el vehículo. Cabe de todo en el techo o sobre la vaca, desde cajas, sacos, mobiliario, motos... hasta cabras, bien amarradas. Incluso viajeros. Es como realmente tienen beneficios. Una vez vi la carrocería de un coche siendo transportado en el interior de una furgoneta!!.
Dependiendo del número de pasajeros saldrán o esperarán a que se llene del todo. Al principio parece muy desorganizado, pero con el tiempo es sencillo entenderlos. Los precios están fijados. A veces hay que comprar el billete en una mesa, otras se paga en el interior del vehículo. He tenido que pagar por mi mochila 1cd, otras no, pero no más que cualquier paisano.
Las estaciones normalmente son caóticas. Multitud de gente buscando su transporte a la vez que otros muchos intentando vender sus productos y otras haciendo larguísimas colas al final de la jornada esperando el coche correspondiente que lo lleve a su casa.
Los Taxis Compartidos son más versátiles, rápidos en llenarse y rápidos en circular, al mismo precio o quizás un poco más caro, pero vale la pena pues no se pasa tanto calor en el interior. Hay conductores que a veces parecen ser sordos, por lo alto que llevan el volumen de la música que a ellos sólo les gusta. O eso parece. Es asombrosa la indiferencia de la gente, que no protesta.
De entre todos, yo prefiero el trotró porque se encuentran en cualquier poblado y salen a los destinos mas perdidos.
Donde hayan paradas suelen verse muchos individuos, que generalmente son muy educados, buscándose la vida llevando a los pasajeros perdidos, al local despistado o al turista hacia el vehículo apropiado por unas monedas que luego exigen al chofer.
Como norma general casi todas las carreteras principales están en buen estado -a veces llena de socavones-, y no muy concurridas. Pero las que están dentro de las ciudades son un auténtico caos. El resto suelen hallarse muy congestionadas o mal cuidadas. Muchas carreteras secundarias son de tierra roja y se levanta gran polvareda al circular sobre ellas. Como resultado es la cantidad de gente que salen sucias del interior, al igual que las maletas o las mochilas, que en muchas ocasiones es necesario proteger con bolsas grandes de plástico.