Tras haber pateado bastante la ciudad puedo considerarla como una hermosa y relajada villa que aún conserva algunos restos de arquitectura colonial portuguesa en la parte antigua donde destacan las estrechas calles, las casas banco (con paredes de arcilla y tejados de chapa ondulada) junto al movidísimo centro comercial Grand Marché y los edificios de arquitectura colonial que llegan hasta la orilla de la laguna.
Visitas casi obligadas fueron el Museo Casa Da Silva, una preciosa casa de estilo afro-brasileño (1870), donde se puede ver algunos recuerdos de esta familia: piezas de colección vudú, viejos coches,
Visitar en canoa el poblado Aguegue, mucho más pequeño que el de Ganvie, y al que no pude ir porque en estas fechas no hay tanta agua como para verlo en su más bella estampa; el mercado del pueblo Adjara, que se realiza cada cuatro días, pero esta vez coincidió en domingo y no hubo mucha gente. Se puede ver lo mejorcito en alfarería o cestería de todo el país, fabricación de djembés, o vestimienta tie-dye -pintadas a mano en blanco y azul-, cantidad de cerdos, cabras -vivos y amarrados-, para comer. Incluso animales de compañía. Muchas piraguas llegan de Nigeria, que se encuentra muy cerca, cargadas con la más variada mercancía para ser vendidas en este mercado, por lo que se ven muchas personas de la etnia Yoruba.
Luego hicimos un paseo en canoa por el río Negro y una visita a un poblado con gran
Y el fin de semana se celebró el Carnaval Afro-Brasileiro, que como todos los años cae a mitad del mes. Pero esta vez no se sabía la fecha exacta hasta el último día. Cosas de Benin!, me decía un vecino.
Los esclavos africanos que fueron llevados a Brasil mezclaron algunas de sus tradiciones con la religión católica, y los descendientes de éstos, al regresar a Benin, se trajeron el culto a la Virgen del Bon Fim, muy querida mayoritariamente en Salvador de Bahía, donde se encuentra su iglesia, y que una vez al año
Aquí, en Porto Novo, se realizó un pasa-calle con varias figuras gigantes, una vaca de
Al día siguiente la misa de la mañana daba paso a la comida y al baile de la tarde donde ya había más gente que se unió al evento. Otros muchos, que nada tenía que ver con la comunidad, se agruparon para ver la fiesta con caras de extrañados. La suerte hizo que los actos se realizaran justo frente al hostal Casa Danza (7.500cfa) donde me estaba quedando.